De acuerdo con la Trend Compass 2050 desarrollada por la prestigiosa consultora Kjaer Global, las tendencias que marcarán nuestras vidas en el horizonte de los próximos treinta años, vendrán marcadas por ocho conceptos, sin los cuales es imposible entender la supervivencia y el progreso del ser humano e iríamos de cabeza hacia un futuro distópico.

La pluralidad y transparencia, la ética y privacidad a la hora de diseñar, el espíritu emprendedor y nuevos modelos, la sostenibilidad y cambio sistémico, la experiencia humana y espiritualidad, la autenticidad y cultura, la finalidad y empoderamiento personal y la creatividad y experiencias son las constantes que marcarán la evolución del ser humano hacia un futuro mejor, hacia el futuro que queremos.

No es casualidad que actualmente las experiencias sean el motor que impulsa el atractivo de muchos destinos turísticos (y lo siga siendo en el futuro). Pero no todas las experiencias son iguales. En primer término están las experiencias que derivan del paisaje, de la condición física del territorio. El baño en un playa de arena negra a 26 grados en pleno invierno es, por sí misma, una experiencia excelente para un nórdico. Son las experiencias que hasta ahora han funcionado en la mayoría de los destinos y que representan un valor seguro para el visitante; pero que cuentan con la constante amenaza del deterioro del territorio por la acción humana y el cambio climático.

Y luego están las experiencias que solo puedes vivir si te llevan de la mano, las que no solo te dan una perspectiva más auténtica del lugar que visitas, sino que te hacen entender el suelo que pisas. Las que conservan la esencia y son respetuosas con el territorio. Las que están en nuestro cuaderno de bitácora y son señaladas por nuestra brújula.

Estas últimas, son las que nos interesan y las que, día a día, suponen un reto para nosotros. Con ellas buscamos que te sumerjas en olores, sabores, colores, texturas y sonidos para que puedas quedarte con una visión auténtica y singular de Canarias.

Así, nuestras razones para crear y ofrecerte experiencias están más cerca de construir un futuro imaginado al calor de vivencias inmersivas e hiperrealistas, que de la puesta en marcha de un determinado modelo de negocio. Más cerca de las tendencias globales que de las rutinas locales. Más cerca de lo personalizado y lo creativo, que de lo generalista y producido en masa…

Y más lejos de futuros distópicos.

Foto: Andrew Neel / unsplash

Se acerca la Navidad y todos buscamos incansablemente regalos para otros, recetas infalibles para proporcionar felicidad. Decía Sigmund Freud que “sólo la propia y personal experiencia hace al hombre sabio”. Sabio… y feliz. Y es que Thomas Gilovich, profesor de psicología de la Universidad de Cornell (Estados Unidos) demostró científicamente hace unos años lo que muchos intuíamos: que el secreto de la felicidad está en disfrutar de experiencias y no en comprar cosas.

Gilovich explica que “la gente, a menudo, piensa que gastar dinero en una experiencia es menos inteligente que hacerlo en algo material. Piensan que la experiencia llegará y se irá en un abrir y cerrar de ojos, y lo que queda de ella es poco en comparación con poseer algo”. Pues no es cierto. Las experiencias nos hacen ser, adquirir objetos solo nos hace poseedores de ellos.

Lo que viene a demostrar este investigador es que las experiencias son el pegamento de nuestras vidas y que poco importa el último capricho material que nos hayamos dado. Las experiencias enriquecen nuestras relaciones sociales de forma más fácil y efectiva que los bienes materiales, se viven de forma individual y no admiten comparaciones: mi experiencia es mía, por eso es tan especial; y apunta que “se disfruta muchísimo más deseando una experiencia por vivir que una cosa por tener”.

Así que podemos afirmar que regalar experiencias es regalar sabiduría y felicidad. Y en Senda Ecoway somos compositores de sabiduría y felicidad; compositores de experiencias incomparables creadas para convencerte de que para ser feliz lo mejor es experimentar intensamente.

Te proponemos que en estas Navidades te alejes lo máximo posible de las tiendas abarrotadas y las colas de tráfico y regales momentos creados para ti y la gente que te importa: divertidas sesiones de fotos en sitios singulares, deliciosos y nutritivos brunchs en lugares emblemáticos, catas de vinos entre viñedos, serenos días de golf y spa o estimulantes paseos a caballo en senderos naturales. Apuesta por regalar experiencias. Y arriésgate a extrañarlas.

¡Es el precio que se paga por vivir momentos inolvidables!

Hay días en los que una tiene suerte; una querida amiga @BisilaBokoko me e-presenta a otra futura querida amiga @juliahigueras y descubro una joya de revista: Esta noche tuve un sueño. Pero no queda ahí la cosa; además, leo esta hipnotizadora entrevista y me topo con esta maravilla de pregunta: ¿Cómo se viaja correctamente?

Les dejo con ella y después comentamos…

Kant decía que el derecho a visitar otros países debería ser una de las razones para la paz perpetua. Rosseau en Emile señalaba que era necesario saber cómo viajar. Y usted defiende que viajar de la manera correcta es de vital importancia para alcanzar la madurez. ¿Cómo se viaja correctamente?

Ver el mundo y vivir otras culturas debería ser el objetivo fundamental de todo viaje. Solo de este modo podremos ver nuestra realidad desde otros puntos de vista. Algo cambia realmente cuando entramos en contacto con otras culturas y mucho más cuando aprendemos otro idioma. Cuantos más idiomas se aprenda con más culturas uno podrá relacionarse.

Normalmente cuando personas con mucho dinero se deciden a viajar hacen justo lo contrario, por lo que la posibilidad de crecer y madurar durante el viaje se desvanece. Cuando a la persona que viaja se lo dan todo hecho y no asume ninguna responsabilidad, este tipo de viaje se convierte en la máxima expresión de desconexión con el país que se visita. Es una manera de permanecer siendo tratado como a un niño. Wittgenstein defendía que el origen del pensamiento filosófico se inicia al reconocer no saber cómo se hace algo.

Aterrizar en un país extranjero y aprender sus normas básicas de convivencia es algo que merece la pena. No todos tenemos la suerte de poder pagar nuestras facturas haciendo un trabajo que nos encante. Es lógico que sintamos la necesidad de ‘escapar’ durante nuestras vacaciones, pero siento que es una oportunidad perdida para crecer y madurar. No nos podemos considerar adultos plenos si nos contentamos con ser consumidores pasivos.

Esta entrada de lujo al Blog de SENDA es un extracto de la entrevista de Fernando López del Prado a Susan Neiman de la revista Esta noche tuve un Sueño; la revista de los optimistas comprometidos.

¡Son tantas las conclusiones que sacar de este párrafo! Nos aclara cuál debe ser el objetivo de un viaje, nos invita al contacto entre las culturas, nos incita a adoptar responsabilidades.

Viajar sin conocer las costumbres del destino, sin vivir las experiencias únicas que te ofrece, es una oportunidad perdida para crecer y madurar.
Los consumidores pasivos demuestran inmadurez… entrar en contacto con la comunidad local, con sus tradiciones, sus costumbres; aprender de ellas y después regresar con un conocimiento atesorado y más consciente de las diferencias que nos unen: eso es viajar.

@sendaecoway

#experienciasunicas

#regalaexperiencias

¿Sabes esa sensación de… ¡seguro que me estoy perdiendo algo!?

Viajar se ha convertido en un reto, todos queremos descubrir algo que convierta el viaje en una experiencia única. No nos vale ir a los sitios a donde ya todos fueron, no es suficiente visitar los restaurantes que nuestros amigos nos recomendaron: ¡siempre queremos aportar una novedad espectacular, sacarnos mil fotos, compartirla y recomendarla después de haberla disfrutado mucho!

Hay mil formas de encontrar las claves, pero hasta ahora las propuestas están sueltas en el “universo de las propuestas”. Hasta que no llegó alguien y las completó convirtiéndolas en vivencias increíbles, las horas ante el ordenador tenían que ser demasiadas para garantizar el éxito de nuestros viajes. ¡No es fácil ser un unconventional traveller!

Desde que he encontrado la fórmula de sumar para multiplicar, también en las vivencias viajeras, no puedo parar y las propuestas surgen en cada esquina: siempre soñé con protagonizar una película de cine, nunca me he lanzado en parapente, por qué no atreverme a empezar con clases de surf o y si para colmo, me ofrecen estas opciones, difíciles de montar, llenas de sostenibilidad y solidaridad… ¡esto sí que es lo que quería! ¡GRACIAS SENDA ECOWAY!

Porque, reconozcámoslo, en la misma intensidad en que nos fastidia el viaje encontrarnos con un amigo rompeperlas al regresar a casa que te dice nada más verte: ah, ¿pero no fuiste a….?, ¡nos encanta decirlo a nosotros!

Anoche tuve un sueño.

Soñé con experiencias únicas. Con excursiones por paraísos forestales y marinos, con vuelos en parapente, con disfrutar de un vino al atardecer en El Teide. Con paseos a caballo y en bici, con la energía de una batucada al borde del mar y, con aprender a hacer surf en las playas de una isla.

Soñé que podía ser protagonista de una película de cine, y que podía fotografiar los parajes más fascinantes de La Palma para guardarlos en mi cámara y bebérmelos después.

Soñé que podía pasar un día en familia en el mar haciendo paddle surf, para luego degustar lo más sano de Vilaflor, el pueblo más alto de España.

Soñé que la Naturaleza se volvía accesible para aquéllos con problemas de movilidad y que era posible disfrutar de Canarias desde la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente.

Soñé que tal vez, algún día, alguien me ofrecería experiencias únicas construidas a base de lo mejor de otras, brindándome un exquisito cocktail de sensaciones incomparables.

Soñé que la forma en que hasta ahora habíamos disfrutado del destino, cambiaba a mejor. A mucho mejor, hasta hacerse única.

Y desperté…

Y encontré a SendaEcoway.

Y descubrí que las experiencias únicas en un destino único pueden ser reales.

¿Quieres ver mi sueño?