Hazlo lento

Recientemente he conocido la asociación Cittaslow, una idea que nació hace dos décadas en una pequeña ciudad de la Toscana. Esta interesante iniciativa es una asociación que une la filosofía del slowfood, la ecogastronomía, con las ciudades; promulga considerar la ciudad en sí misma como un elemento definitivo en la calidad de vida de las personas y por tanto en su felicidad. Obvio, ¿verdad?

Son ideas que realmente se pueden definir “de sentido común”; este tipo de conceptos surgen en un momento histórico en el que todo el mundo habla de “un cambio de paradigma” ¿El desarrollo es posible desde la lentitud, desde la calma?

En una sociedad en la que todo lo valioso es material o redondo ( véase futbol ;-), todo nos arrastra a lo vacuo, subsistir desde lo intangible, desde el mundo de las ideas, de los valores, se hace toda una hazaña.

Estos responsables, -seguramente alcaldes- que deciden asociarse a Cittaslow, que están atraídos por recuperar, poner en valor y proteger un estilo de vida, una vida calmada, lenta y silenciosa; se han cuestionado en algún momento, lo realmente esencial y han valorado lo importante de saber parar, de contemplar, de ver más allá, han cuestionado lo que realmente les ha hecho felices.

Para todo eso hace falta detenerse. Tomar consciencia de la sucesión de las estaciones, de valorar el trabajo hecho con las manos (realmente hecho con el corazón; la artesanía), el valor del arte, la autenticidad de los productos, el valor de una buena comida o un buen vino…
A todo esto yo lo llamo cultura.

Saber oler.
Saber degustar.
Saber mirar.
Saber disfrutar.

Desde Senda entendemos que el desarrollo desde estos valores SÍ es posible. Estas son las claves que nos mueven y también, por supuesto el contribuir con nuestro grano de arena en la alegría de una vida hecha a base de la suma de experiencias que valen la pena.