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Te damos 9 ideas para hacerlas en casa con niños y niñas según edades. Y con objetos cotidianos.

La cuarentena puede ser un periodo complejo, tanto para niños como para adultos. Y aunque muchos niños han logrado comprender en mayor o menor medida lo que está ocurriendo en el mundo con el COVID-19 (coronavirus) y la razón por la que estamos todos bien resguardaditos en nuestras casas… Eso no implica que tantos días de encierro no pasen factura. Y si tú, que eres plenamente consciente de lo que está ocurriendo, tienes momentos en que la casa se te hace casi liliputiense, imagínate a los más pequeños de la casa.

Por eso, te traemos unas cuantas ideas para pasar el tiempo en casa de forma creativa y divertida. Tranquilidad, no nos vamos a poner a hacer dibujos con sal en el suelo, eso se lo dejamos a los más artemaníacos. Aunque puede que sí te tengas que pringar un poco.

Los más peques: de 2 a 4 AÑOS

¿Montamos la historia? Recuerda la última fiesta a la que los peques hayan ido y entonces elige cuatro o cinco fotos. Prueba a desordenarlas, ¡puedes hacerlo desde tu propio móvil!, y luego déjales ordenar la historia. Por ejemplo, una foto de cuando llegaron los abuelos, otra de cuando soplaron las velas, de cuando estaban decorando la fiesta y una más de todos jugando. Ayúdales recordándoles qué sucedió ese día para que puedan armar la secuencia.

que hacer con niños en casa

Encuentra los pares. Busca cosas por la casa que ellos puedan tocar y manipular. Que puedan encontrar la pareja que tiene más sincronía. Por ejemplo, que encuentren relaciones entre el jabón y la toalla o entre el lápiz y el papel.

Niños de 4 a 6 AÑOS

¿Recuerdas el juego de los pares? Subamos un poquito más el nivel. Consigue una serie de tarjetas con distintos objetos, puedes incluso seleccionarlos por tema, y entonces posiciónalos sobre la mesa boca arriba. Déjales un momento para que memoricen las tarjetas y, entonces, dales la vuelta. ¿Quién tendrá mejor memoria?

Además, un plus para este juego es diseñar ustedes mismos las tarjetas. Si tienes papel y colores, ¿cuál es el límite?

Érase una vez. Todo empezó así, érase una vez, y cada jugador dice una frase para seguir el cuento, ¡la gracia está en no parar, incluso si la historia se vuelve cada vez más loca! Además, puedes inmortalizar el cuento dibujándolo en un cuaderno.

Niños de 6 a 9 AÑOS

Mamá, quiero ser arquitecta. Una caja de zapatos puede suponer un mundo de posibilidades: un castillo, una granja, un laboratorio o una torre. Basta que los más peques tengan a su disposición cualquier cosa que de rienda suelta a su imaginación, ¡y a decorar!

El autocorrector. ¿Alguna vez te la ha jugado el móvil y, cuando te has dado cuenta, el autocorrector te ha creado la frase más desquiciada posible? Pues a eso vamos a jugar. Y como nos gusta mucho reciclar, vamos a aprovechar las cosas que tenemos en casa para ponerlo sobre la mesa. Si tienes una revista o algún periódico viejo en casa es el momento. Recorta toda clase de palabras y, cuando tengas un buen montón, es hora de jugar. Incluso pueden establecer distintas categorías, ¿quién será el más veloz? ¿Y la de la frase más estrafalaria?

Para los más grandes: de 9 a 11 AÑOS

Nunca es mala idea aprender origami, el arte del papel donde todo es posible y no hay tijeras que armen drama. Si no tienes papel especial en casa, no hay problema. ¿Qué tal reciclar papel y pintarlo con coloridos diseños antes de ponerse entre doblez y doblez? Si consiguen crear unas divertidas ranas, ¡luego pueden participar en una carrera!

Seguro que estos días en casa te han servido para recorrerla de arriba abajo. Lo sabemos, todos lo hemos hecho y descubierto cosas inimaginables, olvidadas y se han oído muchos “¡Así que estabas aquí!”. ¿Y sabes lo qué significa eso? ¡DISFRACES! No valen los ya hechos de Carnavales, tampoco los de Halloween. Que todos en la casa desaten su creatividad convirtiendo lo cotidiano en todo un arte.

PARA TODOS LOS PÚBLICOS

Un regalito final para terminar, un juego para todas las edades. Siempre pueden jugar a los detectives. La base es simple, esconde cosas por la casa. No podrás darles pistas, pero sí podrán hacerte preguntas sobre su peso, su tamaño, su forma, o cualquier pregunta que se les ocurra que no requiera contestar con el nombre del mismo objeto. ¡A sacar las lupas y las gabardinas se ha dicho!